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Una alegría inolvidable vive todo el pueblo celeste luego de ganar la Liga Cañadense.

Una tarde increíble, de película, de esas que tienen todo tipo de emociones y que las lleva al extremo. Almafuerte lo gana desde los 4 minutos con el cabezazo de Ulises Virreyra (pego en la espalda de Pizzichini y entró) para el 1 a 0, en el segundo tiempo de penal a los 37´ Lucio Fabrichini marcó el 2 a 0 y parecía que ya estaba, que el objetivo se cumplía, pero el fútbol es así, el fútbol es fútbol y pasan cosas que no aparecen en los libretos. Iban 47´ cuando Kun Villalba descontó e increíblemente a los 48´30” un zurdazo de Víctor Grioni se metió al ángulo para el 2 a 2. Leandro Bottoni había adicionado 4 minutos que valieron para un cierre impensado. En definitiva: penales.

No solamente paso eso, sino que en el complemento Sportivo se quedó con diez por la expulsión de Luciano Martoglia. Y post igualdad del “Lobo” hubo dos rojas más, Alan Balbi y Julián Giménez fueron sancionado por mutuas agreciones. Final de alta temperatura.

El primer cimbronazo lo provocó Iván Lardito, y esto de los estados de ánimos la tapada del arquero celeste fue fundamental para arrancar la serie con tamaño respaldo. No fue solo eso, sino que el joven Efrain Leiva (ingreso a los 49 minutos del ST, para patear) con calidad y convicción puso la pelota contra un palo para el 1 a 0. En la visita ya había fallado Villalba, pero el que igualó la serie fue Grioni. Luego llegó el turno de quien había anotado en los 90, Fabrichini  perdió ante Leo Ramirez que con su pierna derecha tapó de gran forma.

La serie ya desbordaba de tensión, 1 a 1 con dos penales para cada lado. Dos que erraron, uno por lado, el 3ero de Sportivo “Tucu” Jiménez reventó el travesaño y Ulises Arévalo de Almafuerte la envió por arriba del arco. Después una seguidilla de convertidos, Fede Pizzichini y el portero Ramírez acertaron (poniendo arriba al Lobo), pero la personalidad de “Titi” Mora y Virreyra dejaron todo igualado. Fue el turno del mata/mata y allí donde todo se termino, o empezó para uno de los dos.

Lardito volví a reclinarse sobre su lado izquierdo y tapo el tiro anunciado de Oriniak, generando el match point para los celestes. Solo quedaba anotar, y lo que conlleva ese “solo”, solo Juan Cruz Gutiérrez sabrá lo que fue caminar esos metros para encontrarse con la pelota, acomodarla, ponerla contra un palo y escuchar el grito unificado de toda su gente. Sensaciones únicas e inigualables. Fue el gol de la consagración, fue el grito de Almafuerte Campeón.

Quedo lugar para toda la emoción, para una alegría contenida durante mucho tiempo y que finalmente se pudo reproducir. Un sueño que Almafuerte y su gente hicieron realidad.

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